vida comiquera by Fabio Blanco

viernes, abril 29, 2005

REINO DE LOS SUPERDIOSES

Hoy volví a leer el número 0 (cero) de la megaserie de Grant Morrison, SEVEN SOLDIERS OF VICTORY. El prólogo y el epílogo son muy extraños, a la manera en que era extraña la fundamental DOOM PATROL del mismo Morrison. Todos saben de las influencias dadaístas y borgeanas de esa historieta. Todos recordarán la frase del comiquero Marx Ernst que el uruguayo Lautremont citaba para definir el surrealismo: "Bello como el encuentro casual de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de operaciones". Bueno, en el epílogo de Seven Soldiers... hay una máquina de coser el tiempo. Que me recuerda a otra, en las páginas de Elektra Asesina, de Frank Miller y Bill Sienkiewicz, esa enorme Singer que sostenía el cuerpo biónico de uno de los agentes de S.H.I.E.L.D. (de la rama sudamericana, claro).

En fin, la parte central del relato está contada en primera persona por una periodista que escribe una columna sobre super héroes. Investigando sobre el tema descubrió que su padre era uno, y decidió seguir la tradición, más que nada por la excitación. Lo que la lleva a unirse al grupo de los Seven Soldiers es justamente la falta de una emoción mayor. Ser una super heroína es como una droga, que necesita cada vez dosis más fuertes.

Ella escribe: "¿Cómo sabes que te convertiste en un super héroe y no sólo en un fetichista loco con un deseo de muerte?" "¿Es cuando te unís a tu primer supergrupo y tu psicosis es validada por consenso?". Son cuestiones que tienen que ver con la trama y tambien con el verosímil del género. Ese deseo tan extraño de que las historias de gente con superpoderes encajen en la realidad a veces me asusta un poco. Me siento mejor cuando pienso en los superhéroes como seres mitológicos. No lo digo desde la distancia semiológica, lo digo desde la suspensión de la credibilidad necesaria para disfrutar de una historia: "Este tipo vio a una diosa y se convirtió en un ciervo, a este otro lo pico una araña y se convirtió en una araña humana."

En un comic-book de TARZAN publicado por Dark Horse llamado A TALE OF MUGAMBI, Darco Makan e Igor Kordey daban una visión mítica del personaje de Edgar Rice Burroughs. Tarzan era presentado como un dios, que compartía su selva con tres animales que luego complotaban contra él; y Mugambi era literalmente su sombra. La historia era notable, porque tenía todo el peso de una leyenda y era a la vez una metáfora muy cierta sobre el personaje. Tarzan, crean lo que crean quienes lo conocen por las películas del monosilábico Johnny Weissmuller, es un tipo que come carne cruda y se piensa a si mismo diferente al resto de los humanos, ni siquiera siente demasiado interés por los asuntos políticos, salvo cuando lo afectan directamente.

¡Qué cerca están las religiones y sus dioses de los personajes que habitan el universo de los cuadritos!. No me extrañaría que dentro de un par de siglos la continuidad de alguna historieta nos termine arrastrando a la guerra. Ya me imagino al líder del Mundo Libre diciendo "O están con los que creemos que Hal Jordan es el verdadero Linterna Verde, o están contra nosotros".

Esperemos que no. A veces creemos saber nuestro futuro, pero el Profeta nos recuerda que "Alan sabe más".
Abluciones y mate cocido para uno.