vida comiquera by Fabio Blanco

miércoles, abril 20, 2005

SALVAREMOS A FEBITO.

Anoche, tras un intento fallido de escribir un texto mas o menos apocalíptico sobre Silver Surfer, vicario de Galactus en la Tierra (amén) me fui a dormir. Lo que soñé no estaba muy alejado de cierto aire ultraterreno, porque estaba en una iglesia, y un cardenal (no un pájaro sino uno de estos sacerdotes que andan vestidos como Richelieu en Los Tres Mosqueteros.

Este cardenal presentaba a alguien que con gorra, una placa de policía colgando de una cadena y un arma subía al atrio para saludar al público y agradecer un premio que le estaban dando.
Y entonces yo descubría que se trataba de una versión adulta de Febito, el personaje que aparecía en la revista Anteojito. Las Aventuras de Febito era una historieta que publicitaba a veces las suelas Febo (de ahí el nombre del personaje) o la goma de borrar Dos Banderas, que eran dos productos de la misma empresa.
En algunas tiras, Febito hacía gala de lo bien que se corría o se frenaba con sus zapatillas. En otras, el dibujante de la tira a modo de intervención divina, le borraba los peligros con los que se topaba el personaje tras anunciar “Salvaremos a Febito. Ahora verán lo bien que borra la goma Dos Banderas” y muy profesionalmente desaparecía al toro furioso, al pibe violento e incluso al tren que amenazaba chocar el auto parado sobre las vías del tren.

Mi vieja pasa por acá y menciona lo realmente buenas que eran las suelas Febo (a ver un esponsor a la derecha).

Quien dibujaba la historieta era (a menos que me equivoque muy fiero) Toño Gallo, que trabajó en Patoruzú y en Rico Tipo y que fuera dibujante de Luzbelito y de “Cholula, loca por los astros”.
Dibujada por él tengo también una revista muy rara, una versión de los años sesenta de Juan Mondiola (el personaje de Miguel Bavio Esquiú que ilustraba Seguí en Rico Tipo y de un sobrino de la nueva ola, que escucha a Sandro, Leonardo Favio y Palito Ortega. Las historias del sobrino (ahora no me acuerdo el nombre) las dibujaba Oswal y las escribía Oesterheld, así que se imaginarán que no estaban del todo mal. Por suerte los personajes del tío y el sobrino no aparecían en la misma historieta, y la historia que dibujaba Gallo era una mezcla de romance y policial ambientado en esos indefinidos tugurios en los que viven los “guapos” de ficción. Por lo bien escrita que estaba, se puede adivinar que ese guión también pertenecía a HGO. Pero la idea de la revista en sí, un guapo tanguero en los años sesenta, se me antoja ridícula.

¿Cómo se cierra un comentario así, que empieza con Febito siendo aparentemente “salvado” por la Iglesia y la policía y que culmina recordando una revista que no recuerda nadie?

Y yo que sé. Terminaré mi Earl Grey y pensaré en algo.