vida comiquera by Fabio Blanco

martes, mayo 10, 2005

ITS A LONG WAY TO TIPPERARY

Es una misión peligrosa... ¿pero acaso no los son todas? Cuando el Comandante la propuso, sin dudar se ofreció voluntario. Ahora, el As de la Primera Guerra Mundial vuela sobre las líneas enemigas. Es noche cerrada sobre el Somme y aunque los reflectores alemanes escudriñan el cielo, unas nubes negras esconden su Sopwith Camel de los ojos enemigos...

Pero los ojos del heróico piloto ven mucho más... las vías ferreas lo llevan directamente hasta su objetivo. Las bombas están listas, y el As de la Primera Guerra Mundial retiene su aliento. De pronto las nubes se corren como un telón y la luna proyecta contra la tierra la sombra de su avión. No importa, no hay tiempo para pensar, no hay tiempo para ver la doble sombra que...

¿Doble sombra? El canto de las ametralladoras suena en sus oídos y parte del fuselaje de su avión se desprende. Al mismo tiempo las bombas son arrojadas; quizás demasiado pronto, pero la misión está cumplida. Ahora debe ascender, para escapar de la mira de su misterioso atacante...

No por nada fue él quien inventó la maniobra que ese maldito kraut ahora hacía llamar la maniobra Immelman. Una zambullida entre las nubes y sus ametralladoras Vickers tomarán cuenta de...

¿Donde se metió? El As de la Primera Guerra Mundial ha oído acerca de cosas extrañas, pero no, no existen los pilotos fantasmas ni los murciélagos gigantes de los que habla ese loco de G-8. Esta amenaza es bien terrenal y surge frente al él con conocida furia: un triplano Fokker que conoce bien lo acribilla... Las balas pegan en sus propias ametralladoras, quiere contraatacar, pero están inutilizadas.

"¡Maldito seas, Barón Rojo! "

Solo queda huir, mientras el líder del famoso Circo Volador parece acecharlo como un hambriento tiburón. Maldito seas, Barón... maldita sea esta guerra estúpida, que iba a acabar con todas las guerras...

Impotente, el As de la Primera Guerra Mundial (mejor dicho, de la Gran Guerra) alza los brazos, en un gesto de desaliento, y espera la muerte. El Fokker de Von Richthofen se acerca a él... y luego se aleja.
Ha comprendido que el piloto aliado está indefenso y se niega a matarlo de ese modo... Ya habrá otra ocasión para matarse, noble enemigo... el cielo es enorme, el cielo es la muerte de todos nosotros...

Envuelto en sus pensamientos el As de la Primera Guerra Mundial vuela, hasta que el sonido de los Spads, lo arranca de su sopor. Tranquilos muchachos, estaremos todos en casa para Navidad.