vida comiquera by Fabio Blanco

domingo, mayo 22, 2005

OSCILÓGRAFO BLUES

Suele pasar que los editores de revistas para chicos no se den cuenta de las estrellas que tienen trabajando en su staff y que los lectores por más jóvenes que sean se interesan en la persona detrás del artículo o la historieta que los apasiona. Son clásicos los ejemplos de Carl Barks y John Stanley. Me pregunto si hoy en día sucede y cuántos seránn los lectores del trabajo de Trillo en la revista Genios a los que les encantaría encontrarse con él en algún evento, conversar un rato y saber más acerca del tipo que admiran. Seguramente son muchos.

Yo no me puedo quejar: la semana pasada escribí una reflexión acerca de Sónoman y su “rara influencia” en mí y hace unos días recibí un mensaje del mismísimo Oswal agradeciendo (pero no había por qué) mis palabras, y confirmando algunas de las cosas que yo aventuraba acerca del personaje y acerca del tono que siempre tuvo mi historieta favorita.

Voy a ser sumamente indiscreto y a compartir parte de ese mensaje con ustedes. Es cierto que lo hago con mal disimulado orgullo y amparado en el hecho de que cualquier acierto que yo pudiera haber dicho sobre Sónoman es mérito de quien supo inspirarlos.
Me comenta Oswal:

Si me remonto a la época en que comencé la historieta, recuerdo mis treinta años inexpertos esforzados en considerar qué debía contemplar o cuidar para realizar mi obra. De esa manera fui intentando, a pura intuición, lo que consideré indicado. Usted, en su artículo, al cabo de cuarenta años de aquel inicio, me confirma que estaba en lo cierto.
Por ejemplo, usted dice que siempre les hablé a los chicos como a adultos, y es cierto porque mi intención, como una decisión pensada y tomada entonces, fue "bueno, chicos, me dirijo a ustedes pero tienen que ser inteligentes". Eso me valió la aprobación de padres y recomendaciones de profesores de la secundaria. Increíblemente me llegaron felicitaciones de Agencias de Publicidad.

También afirma su artículo que hay mucho drama moral en mi historia y eso es en mí inevitable porque creo en la vida de mis personajes, ellos, para mí, no son rasgos de una pluma o un pincel, sino pensamiento, sentimiento, reacciones y conflictos.
No me fue fácil frente a una actitud cerrada de la revista que, pretendiendo ser moralista, escamoteaba a los chicos las verdades más hermosas de la vida, por ejemplo, el amor. Sónoman no podía amar “a ojos vistas", por eso con Zerbelha, la unión, el beso de dos simples enamorados, es sugerido por las dos lunas del planeta que se cruzan o las lágrimas de ella, en la despedida, las siente él apoyando las manos en el suelo adonde han caído mientras vemos que ella se aleja.
Un secreto: siempre he querido a Lilí Alegría.

También tuve siempre conciencia de que estaba en un medio masivo y que si me dirigía a los chicos, debía ser constructivo, colaborar en la formación de los lectores, tenía conciencia de que ellos creían y ponían en esa lectura toda su fe. Usted me ha confirmado todo esto y ha justificado mi trabajo.
Llegue, entonces, mi agradecimiento.
Lo saluda... Oswal


Y yo espero no haber sido demasiado ingrato al revelar tales secretos. Después de todo nunca le confesé a mi profesora de lengua de tercer año que los Controles Magnéticos que aparecían brevemente en una de mis redacciones provenían del año 3973 y que antes de perseguir a mis protagonistas ya habían perseguido a Lucio y a Adolphus.

Aquella redacción me mereció un diez. Este mensaje suyo, es invaluable.
El agradecimiento es todo mío