vida comiquera by Fabio Blanco

viernes, junio 17, 2005

DESOLATION TEST

Al fin pude leer Desolation Jones, uno de los dos comics ongoing con los que planeo empezar a engancharme. Aunque muchos no lo crean es una historieta para que dure lo que duró Transmetropolitan, y por lo que se ve en el primer número, Warren Ellis va a poner mucho de lo que viene pensando en voz alta en Bad Signal, el newsletter que suele escribir desde el pub.

Antes de comentar algo sobre el guión de Desolation Jones no quiero olvidarme (como suelo hacer) de los dibujos increíbles de J. H. Williams, que me hizo babear hace poco con el número cero de Seven Soldiers y antes con Promethea. Acá hay (entre tantas) referencias a Promethea: Robina, que hace las veces de chofer y ayudante del protagonista tiene un tatuaje que es como el símbolo solar que aparecía en la historieta de Alan Moore, aunque ahora que lo pienso también se parece al que usaba Spider Jerusalem.

Desolation Jones es un ex espía, único sobreviviente al que lo sometieron, porque la verdad no servía para otra cosa. Alguien se lo dice con el siguiente planteo "James Bond nunca se meó en los calzones". Asi que tras sobrevivir al experimento, Jones es trasladado a Los Ángeles, que funciona en la ficción del comic como la Villa en El Prisionero (la serie televisiva de Patrick McGoohan). Los ex-agentes de servicios de información no pueden salir de sus límites.

Jones no soporta el sol, y se protege con una manta y unas antiparras. Warren Ellis me da mucha envidia, acaba de publicar algo que yo intenté hacer hace un tiempo: parafrasear el comienzo de El Sueño Eterno, de Raymond Chandler. Efectivamente, Jones va a una mansión donde lo recibe un mayordomo, y este lo lleva a donde está el Coronel. En Chandler el viejo coronel sobrevive entre las orquídeas de un invernadero, quizás con un tubo de oxígeno. Acá está conectado a computadoras que monitorean sus varias enfermedades.

En Chandler el caso tiene que ver con chantaje y pornografía. Acá también aunque tiene un toque bizarro. A la salida, justo como en El Sueño Eterno (y su versión primera en forma de cuento, Asesino en la LLuvia) la hija mayor del Coronel increpa al detective y se sabe algo de una hermana menor.

En la novela, Philip Marlowe busca un círculo secreto de pornografía. Acá, el detective va directamente a un palacio del porno que capitanea Filthy Sánchez una mina que Williams dibuja con nariz levemente chata (algo que me recordó a Asia Carrera).

Pucha que es difícil contar sin contar. Dejenme tirar una última pista de lectura, con respecto al tipo que le consigue casos a Jones: se llama Jeronimus Corneliszoon, nombre que ustedes ya mismo deberían relacionar con Jerry Cornelius, el personaje de Michael Moorcock que ha conocido muchas encarnaciones. Moorcock incluso ha insinuado que una de ellas era la de Joseph Cartaphilus, protagonista de El Inmortal, de Borges.

Como decía, quiero ver que hace Ellis con estos ingredientes. La paráfrasis me recuerda un ejercicio de escritura en el que modernizaba no el escenario sino el lenguaje de Sherlock Holmes, y que contenía una revolución que nunca desató pero que hubiera encantado a los sherlockianos (creo que no está online, quizás lo copie sin permiso a The Vault).

Pero hay mucho más que eso, prometo tenerlos al tanto, y seguir tentandolos con comics, que es como diría Don Rosa, mi destino manifiesto.
Diviértanse!