vida comiquera by Fabio Blanco

lunes, junio 20, 2005

SÁBADO, DOMINGO, LUNES...

Odio los feriados. Creo que no puedo ni leer historietas cuando de repente es domingo durante tres días y ya no se cuando empieza la semana. Si tengo que decir qué estuve leyendo tengo que volver al viernes y esforzarme en recordar con qué me estaba riendo tanto.

Por supuesto. Con el tomo 3 de La Pequeña Lulú, el cual me provoca un total extrañamiento. Resulta que la colección comenzó con los episodios más conocidos y recién ahora en el tercero se publican los de las primeras revistas en el que el estilo tanto de John Stanley (que dibujó algunas como el de Irving Tripp que dibujó luego los guiones de Stanley trataban de apegarse al dibujo de Marge, que creó a Little Lulu como viñetas para el Saturday Evening Post.

A eso se debe que en las primeras historias de este tomo Lulú no tenga boca (es que no se ve, dirá alguno) y creo que Tubby (Tobi) tampoco. Pero más allá de ese detalle las historias son totalmente "stanleyanas". En una Lulú y Tobi utilizan al pequeño Alvin como animal de riña y lo enfrentan a un perro y a un león. En otra historia Lulú quiere hacer aeromodelismo como Tobi y a duras penas cae en la tentación de comprar no el avión para armar sino una muñeca con la que la tienta el vendedor.

Para colmo la madre le dice que no es tan malo que se diga que las mujeres son tontas. Lulú lucha de todas maneras y gana como siempre su batalla feminista, ganando incluso una muñeca que suponemos terminará como otras que se ven en la serie: rapada o desarticulada.

Lulú en estos primeros capítulos es alguien con quien hay que tener mucho cuidado. Cuando te quiere pegar y cuando te quiere besar. Me encanta que haya feministas y artistas del comic como Trina Robbins, para quienes Lulú fuera un auténtico modelo a seguir.

Yo me siento orgulloso de conocer a mujeres como Trina y a otras menos famosas pero más cercanas geográficamente que también se criaron con Lulú. Y me siento orgulloso de pertenecer a este universo mental que sucede de cuadro a cuadro y al que por no llamarlo Tao le decimos comic.

Aunque los feriados me sigan molestando y no sepa si hoy es lunes, martes o domingo.
Está bien, no me quejo más...