vida comiquera by Fabio Blanco

viernes, julio 29, 2005



RELEYENDO SIN IRA

¿Vieron las noticias? El IRA dice adios a las armas. Me pareció tan raro y tan justo y grité Sin Feinn con el puño en alto frente al televisor, y escuché atentamente el discurso de Tony Blair para ver si el cabrón no daba a entender que "ellos habían ganado" como cuando cayeron el Muro de Berlín y la Cortina de Hierro y Estados Unidos decidió que habían ganado la guerra fría.
Y por supuesto me acordé de algunas historietas.

Creo que fue en la primera versión de la revista dominical de Clarín (una que tenía un tiempo de estar en mi casa) vi por primera vez un par de planchas de Corto Maltese. Era una nota sobre Hugo Pratt y su personaje ilustrada por la escena en que Corto está con Banshee O'Dannan en el cementerio. Entonces mientras hablan sobre el marido muerto de ella (Pat Finnucan), heroísmo y traición, aparece (como suele suceder) un policía. Corto lo ataca, lo mata y toma sus ropas para emprender una acción punitiva.
Creo que en aquella nota no estaba el texto de los globos de diálogo, que lo que realmente pasaba lo supe mucho después cuando me regalaron una revista Skorpio donde venía Concierto en Do Menor para Arpa y Nitroglicerina . Entonces fue cuando empecé a relacionar la lucha del Sin Feinn con textos que había leído de mucho más chico, cosas de Bernard Shaw, Oscar Wilde y W.B. Yeats, que aunque más no fuera muy tangencialmente tocaban el tema.

En la facultad de Letras los alumnos leíamos (y lo siguen haciendo) todo fotocopiado. Una vez para una materia en la que estabamos leyendo Tema del Traidor y del Héroe, de Borges, alguien dejó esa historieta entre el material que supuestamente teníamos que ver, mintiendo que la profesora lo había pedido. Obviamente si supiera quien lo hizo no lo diría, no sería capaz de inculparme... digo de inculpar a nadie.
Pero me parece que aquél espontáneo académico tenía algo de razón: esa historieta de héroes y traidores es totalmente borgeana, como lo es Un tiro desde las chumberas, que cuenta una historia muy parecida.

Dije algunas historietas. Pero las otras que recuerdo ahora sobre el tema de Irlanda son todas de Garth Ennis: una donde The Punisher va a Dublín y pregunta, como hacen todos, por qué sigue la guerra civil, por qué los ingleses no abandonan el lugar. Otra de la misma serie (pero ya en la colección Max) es acerca de varios irlandeses-americanos tratando de encontrar un tesoro y casi matandose entre ellos en el intento. Es la famosa historia ("Kitchen Irish") con el tipo que se sostiene la cara con esparadrapo y donde se suele verse un barco llamado "Capitán Piluso".

Y después está Troubled Souls, (1989 - 1990) que me la debo, porque tengo unos cuantos episodios en la pila de números de la revista Crisis que tengo por ahí. Acabo de encontrar este artículo que les linkeo y que como toda crítica me moverá a una lectura mucho más atenta (bueno, es algo que me pasa a mí).

¿Y a que venía todo esto? A que ganaron los irlandeses.

Seguiré viendo como las noticias reflejan mis historietas preferidas. Justamente ahora creo que CNN está pasando su propia versión de V for Vendetta.

viernes, julio 22, 2005



LEX DURA LEX

Hace un par de días trataba de contarle a mi vieja qué era lo que estoy viendo cada madrugada a las tres, en Cartoon Network. Trataba de explicarle, aplacando mi entusiasmo, de que se trata la Liga de la Justicia Internacional. Le decía que es como un ejército del que desconfía el mismo gobierno estadounidense. Que a la vez es una metáfora de los nuevos tiempos y que se tocan temas como las armas de destrucción masiva, la manipulación genética, el manejo de la información y el golpe de estado. La tortura ni la menciono, porque ya sabemos que está en cualquier programa que uno sintonice, ya se trate de Alias, de Lost y por supuesto de 24, donde el protagonista, Jack Bauer se las arregla para torturar a un sospechoso con una esponja húmeda y el cable de una lámpara. Y por supuesto se escandaliza cuando Amnistía Internacional interrumpe uno de sus trabajos.

Cómo decía, a las 3 de la madrugada todos los días veo esta serie de dibujos animados aparentemente infantil donde se tocan temas que están desde hace cierto tiempo en las noticias. Lo mejor es que está pensada como un arco de continuidad donde se va desarrollando el enfrentamiento entre la Liga y la agencia del gobierno llamada Cadmus, el romance entre Flecha Verde y Canario Negro y donde la Liga se va poniendo cada vez más y más heavy, realmente totalitaria. Ahí es donde el personaje de Flecha Verde resulta fundamental: porque es lo que los yankees llaman un liberal, realmente un tipo de izquierda, que entiende lo que está pasando y que según Batman es el único que puede mantenerlos honestos (mmm ahora no se si esa era la palabra, pero esa era la idea).

¿A qué venía todo esto? Ah, si. Le contaba a mi vieja que en los dibujitos Luthor se estaba postulando para presidente. Y mi vieja preguntó "¿Cuál? ¿El hijo o el padre?". Porque claro, mi vieja de vez en cuando mira Smallville!

Por supuesto le comenté que se trataba de Lex Luthor, yque en los comics eso había pasado. Incluso había ganado las elecciones convirtiéndose en el presidente número 43 de los Estados Unidos. Pero ya saben como es la atención de las madres.

El capítulo que dieron ayer fue el primero (Initiation). Se llevan de prepo a Flecha Verde y Superman da un discurso que hace rima con el que da en el penúltimo capítulo. Sí, en el penúltimo, porque el último (Epilogue) transcurre 65 años en el futuro, en New Gotham.

Consejo: programen una excursión a la heladera y pongan Cartoon Network a las 3 de la madrugada. Es la hora en la que los pibes no están jeringando y uno puede ver tranquilos los dibujitos. Para mí un mate cocido.

jueves, julio 21, 2005


LOST IN THE COMIC

Pensé que ya tenía el método para leer Promethea 32 cuando recordé que José Villarrubia había telefoneado a Alan Moore para preguntarle cómo cornos había que leer el más mágico de los reviposters, información que después divulgó en su lista de correos dedicada a la obra del mago de Northampton.

Según entendí el método es parecido al que yo me había imaginado. Y bastante lógico si se tiene en cuenta que la mayoría del público no se imagina otra forma de leer un comic-book que desde la primera a la última página. Otra gente desafortunada (a la que uno siempre debería estar dispuesto a iluminar) ni siquiera sabe leer una historieta.

Perdón, estoy divagando. Si tienen en sus manos el número 32 de Promethea comiencen a leerlo desde lo que habitualmente es la primera página y sigan hasta el final, aunque tengan que girar la revista para leer algunas de las páginas. Ahora, un detalle: según la infinita sabiduría del dios Alan (¡bendito sea!) en la primera lectura solo debería seguirse el monólogo de Promethea y en la subsiguiente, las cápsulas de información que lo complementan.

En unos días intentaré ese método. Lo que no voy a hacer de ninguna manera es sacar los ganchitos de la revista y armar el poster.

No es tan difícil leer una historieta. En otra época le ponían un número a cada viñeta para que uno no se perdiera. Pero perderse en una historieta suele ser educativo, no solo para el lector, sino para el guionista o el dibujante novel que tiene que ubicar las viñetas de diálogo o las captions (recordatorias, decía HGO) para que la acción sea fluída.

Perdiéndose, uno también puede descubrir que los japoneses no están locos, sino que uno estaba leyendo un mangá de izquierda a derecha cuando está editado para que se lea en el sentido de lectura japonés.
Perderse es bueno. Perdete.

miércoles, julio 20, 2005

LUNARIANA.

No, no. Prometo no quejarme. Acepto que me saluden por el Día del Amigo, aunque sospecho que la corrección política que nunca terminamos de entender terminará por llamarlo "el Día de la Amistad". Se trata del día en que uno recibe tarjetas animadas, mensajes en cadenas y con suerte regalos, todo porque a un argentino le pareció que el "pequeño paso para un hombre" era un símbolo de fraternidad universal y no la declaración de que la Luna era territorio estadounidense.

Me gusta mucho el dibujito de Hergé (o más bien del estudio Hergé) y que acá pueden ver. Me gusta porque dice de una manera muy diplomática lo que suelo decir o callar con frecuencia: "¡esto lo vi primero en un comic!". Algo así dijo Conrado Nalé Roxló cuando declaró que el alunizaje de 1969 era "el triunfo de la historieta".

Pero eso lo pienso más para el lado mágico de la cosa: no es que en 1969 mandamos (aramos dijo el mosquito) tres tipos a la Luna. Dos para que fueran a ver qué onda y uno que se quedó al volante para que no le chorearan el estereo. Desde hace siglos estamos mandando gente a la Luna.
Nuestros primeros astronautas fueron Luciano de Samosata y Cyrano de Bergerac, los héroes de Jules Verne y Edgar Rice Burroughs. Y por supuesto Tintin, The Spirit, Dick Tracy.

En el Árbol de la Vida que mencionabamos ayer la Luna rige la esfera de Yesod, la imaginación humana. Yo todavía recuerdo una época en que una luna llena como la que hoy atraviesa el cielo regía todos los sueños. Sueños de viajes espaciales y aventuras interplanetarias para las que uno se preparaba leyendo la etiqueta del chocolatín Milkybar.

¿Que quedó de todo eso? Una carrera de satélites que escanean imágenes para el fotolog de la NASA y algunas historietas. Recuerdo una de las Crónicas Extraterrestres de Jacques Devos aparecida en Spirou-Ardilla, en la que los aliens encontraban una estructura arquitectónica inexplicable.
Eran dos páginas. La segunda mostraba en una gran viñeta que los pequeños extraterrestres estaban examinando las huellas de las pisadas de Armstrong.

Creo que la gente de la NASA está mirando mucho Star Trek y leyendo pocas historietas. Dejenlos que corran hasta el confín del sistema. Ya aparecerá algún loco al estilo Schliemann, con un ejemplar de Ministry of Space en lugar de La Ilíada, que descubra la manera más barata y efectiva de llegar a donde queremos ir: a la Luna.

martes, julio 19, 2005

RUTA 32

Una de mis costumbres de comiquería, desde que conocí Promethea, fue llevarme a casa el ejemplar que hubiera llegado, incluso si se trataba de un back issue (sí, un número atrasado). Promethea sigue siendo uno de mis comics favoritos, por lo inteligente, por lo original e incluso por lo arduo que resulta leerlo. Sé de gente que lo dejó muy ofendida porque no condenaba del todo la figura de Aleister Crowley, por ejemplo. Pero Promethea siempre fue y seguirá siendo un símbolo de tolerancia.

El número 32 y final es muy particular. La historia terminó en el anterior y este es como una charla, un discurso de despedida entre el personaje y sus lectores. Está armado de manera que, desplegado, el comic se vería como un poster de dos caras (una de las cuales pueden ver en la ilustración). Esa es una manera de leerlo. Esa es una manera de leerlo que ninguna persona amante de los comics aceptaría. Uno a veces quisiera haber comprado un ejemplar supernumerario cada vez que se tienta y saca un poster central.

Es cierto, había otra edición que venía con los posters pero era carísima. Y yo no pago por hacer... eh, quiero decir que no pago de más por leer un comic. No soy un ávido coleccionista, soy apenas un lector cuidadoso y un curador de museo en pantuflas.

Así que me dispuse a leer mi ejemplar de Promethea #32 en la forma que fuera: cada página tiene a Promethea monologando, más un par de pastillas con datos relacionados. A cada página corresponde un número, una esfera del Árbol de la Vida, un color, un camino del Tarot.

Rebusqué en la revista la página marcada con el 1 y comencé una lectura en la que revolvía de izquierda a derecha buscando el número correspondiente. Pero había una página que no lograba encontrar. Ahora no recuerdo cuál, pero de todos modos, abandoné ese método.

Recordé entonces a los que habían fracasado intentando leer así Rayuela y comencé desde la que sería la página 1 del comic, salteándome las que están de cabeza (sí, hay páginas en un sentido y en el otro) para leerlas luego. O sea, el plan era llegar al final del comic-book darlo vuelta y seguir leyendo camino a la portada. Pero esa lectura no me termina de convencer: pispeando la última página que me tocaría leer no veo un gran finale, se ve todo como a mitad de camino.

Así que esperaré unos días y volveré a empezar. Esta vez voy a leer todo del comienzo al fin, como cuando Alan Moore y J.H. Williams III me endilgaban una de esas viñetas con forma de cinta de Moebius y yo giraba la revista como un loco, para diversión de los pasajeros del transporte público y para preocupación de mis familiares y amigos. Creo que va a ser lo más acertado, antes de que desarme realmente el comic-book y lo despliegue en el piso. En realidad el trabajo de José Villarrubia merece verse en su totalidad. Estos posters deberían estar en todos lados, como la cara del Che Guevara.

¿Ven esos rectangulitos en el poster? Son las páginas del comic-book. Hay algunos incipientes comiqueros que podrían sentir un poquito de miedo pánico al ver algo así de complejo. Corran, traiganlos acá de nuevo y explíquenles que están experimentando la emoción equivocada: que intenten con el orgullo y la fascinación.

Mmm... qué sueño! Día para cortarse el pelo y comprar algunas revistas apaisadas.
Au revoir!

viernes, julio 15, 2005


DESOLACIÓN REVISITADA

Hace poco, dimos nuestra interpretación acerca de ciertos elementos de Desolation Jones, el nuevo comic escrito por Warren Ellis y dibujado por J.H.Williams III (alias el quía que dibujaba Promethea). Parece que con algunas cosas obvias la pegamos mientras que con otras la pifiamos... mas o menos.

Ellis ilustró estos datos hace unos días en una especie de comentario de DVD que escribió en su página web. Creo que es algo que también tendrá Fell, el comic autoconclusivo y económico que dibujará Ben Templesmith. Típico del autor pensar que elementos populares de otros medios son aplicables al comic.

Volviendo a Desolation Jones. La pifiamos con la supuesta referencia a Jerry Cornelius. Eso pasa por confiar y no guglear cuando hay que guglear.
Una búsqueda cuidadosa del nombre Jeronimus Corneliszoon nos hubiera dirigido al personaje histórico o a una novela contemporánea que se ocupa de su persona. Dice Warren Ellis:

Algunas personas me han preguntado si el nombre Jeronimus Corneliszoon es una referencia a Jerry Cornelius. No lo es.
Jeronimus Corneliszoon es un personaje histórico, un holandés hereje y loco que en 1600 creó una sociedad -a la manera de El Señor de las Moscas- basada en el terror y el asesinato de masas, sobre un buque encallado en la costa de Australia. Recuerdo que Matt Fraction me lo mencionó, y que el lo oyó de Christopher Sebela quien supongo que estaba leyendo Batavia's Graveyard. Suelo mantener un archivo de nombres interesantes. Este surgió después de que Fraction y yo dejáramos de jugar con él y de que él [Fraction] renunciara a llamarse a sí mismo Beat Jeronimus Corneliszoon.

En lo que sí acertamos, pero que no es mucha hazaña después de tanto leer e interpretar por cuenta propia y luego para la benemérita facultad de Letras la obra de Raymond Chandler fue en la reinterpretación del famoso primer capítulo de El Sueño Eterno (The Big Sleep). Dice Ellis:

La mayoría de mis corresponsales ha identificado correctamente esta escena como inspirada por The Big Sleep de Raymond Chandler. Cuando me di cuenta de que estaba escribiendo algo detectivesco situado en L.A. supe que Chandler iba a aparecerse en el camino. Así que dije "al diablo" y decidí usar a Chandler en el bloque del comienzo, llevándolo (esperemos) hacia un nuevo territorio. El otro indicio visual para esta escena fue el primer y soberbio film de Guillermo del Toro, Cronos. Mirenlo y verán lo que quiero decir.

Ellis también comenta algo sobre la parte pornógráfica de la historia. En qué se basa la idea de una película porno amateur protagonizada por Hitler y el nombre Filthy Sanchez. De todo eso que ustedes verán por su cuenta nos queda que el rostro del personaje mencionado corresponde a la de la escritora y amiga del autor, Susannah Breslin, quien durante cierto tiempo estuvo fascinada por cierto tipo de pornografía. ¿Estoy siendo demasiado prudente? Gracias, es otra de las formas de la obscenidad.

Queda un elemento que se nos había escapado pero nos parecía muy familiar. Al menos yo estoy seguro de haber visto la Chemosfere antes. Se trata de esa residencia aérea habitada por el protagonista.
Ellis nos dice que fue "diseñada y construída por el visionario arquitecto John Lautner en 1960. Creo que el editor Benedict Taschen vive en ella en estos días."
También dice que lo eligió para darle a Jones un hogar que se destaca sobre las colinas de Hollywood pero lo diferencia, como a un extranjero ilegal que es. Claro que a lo mejor estoy traduciendo mal la palabra "alien".

De estas cuestiones arquitectónicas hay bastante más. Por ejemplo el concepto de supermodernismo, un término acuñado por Hans Ibelings utilizado para "edificios construídos sin contexto o información integral". Ellis dice que un ejemplo de ello son los aeropuertos. A mí la definición me recuerda a los partidos del oeste vecinos al mío, donde junto a las tradicionales casas bajas te encajan un departamento como caído del culo de King Kong, o un shopping mall instantáneo de los que decía Garfield. Si de casualidad usted, señor bajista de Benzedrine tiene una novia fascinada por la arquitectura, debería llamarle la atención acerca de este comic.

Eso es todo por ahora. A mí ya me dan ganas de releer el número 1 de Desolation Jones mientras espero el 2, mientras espero Fell, mientras me pregunto qué espero para escribir algunas cosas que me rondan en la cabeza. Ese es el problema con los librianos, mientras esperamos el momento propicio para escribir la segunda parte del Quijote, viene algún Avellaneda a madrugarnos, y después hay que empezar de cero. Con permiso, tengo que vaciar algunas palanganas.

lunes, julio 11, 2005

SORPRESAS APAISADAS

No entiendo porque a la gente no lo queda lo de "apaisadas". ¿No es más facil aprenderse el término que decir "esas, las alargaditas, tipo la Patoruzito"?. Bueno, justamente estuve leyendo revistas apaisadas, nada menos que Correrías de Patoruzito y Locuras de Isidoro.

Todo comenzó con un merendero cerrado, con un hombre tan cansado que no podía seguir el viaje. Este... no, perdón!: esa es la historia de David Vincent. La mía tuvo que ver conque me encargaran una nota sobre Isidoro Cañones en la revista donde habitualmente escribo reseñas de libros. Como hacía eones que no leía nada de los personajes de Dante Quinterno me puse a buscar en Internet, pero todos tenían mas o menos la misma información.

Creo que todos saben que Isidoro tuvo muchas versiones: una que se llamaba Julián de Montepío y que hereda al indio Patoruzú (antes lo había heredado Don Gil Contento, el protagonista de una tira anterior de Quinterno). Luego apareció secundando al indio en la tira Patoruzú y su relación con el indio era parecida a la que este tenía con Julián, solo que Isidoro era un poco menos cínico y Patoruzú un poco menos ingenuo.

En 1945, aparece la revista Patoruzito (hoy le diríamos una revista de antología, porque traía muchas historietas diferentes) donde las versiones infantiles de los personajes tienen otro origen. Esas historias fueron escritas en su totalidad por Mirco Repetto, con dibujos de Tulio Lovato.
Así que fascinado por toda esa diversidad me dediqué a escribir a las apuradas y de forma bastante chambona un recuento de los diferentes Isidoros, tocando apenas el más conocido, basicamente creado por Mariano Juliá y aparecido en la revista Locuras de Isidoro.

Pero no era lo que la revista quería y yo lo sabía bien. Era mas que nada mi propia investigación sobre el carácter de Isidoro en sus varias versiones. Por suerte me pidieron que lo acortara un poco y aproveché (de puro mártir que soy) para reescribir todo. En el medio fuí al kiosco y me compré algunos ejemplares de las revistas. Así que me leí una Correrías de Patoruzito donde estoy seguro que el guión y algunos dibujos son de Mirco (según recuerdo, el le presentaba a Quinterno bocetos de los episodios). En la historia Patoruzito e Isidoro van a un país llamado Petirílandia donde todo el mundo hace bromas y la fiesta principal es el Día de los Inocentes, lo cual me recordó que Mirco era conocido por sus bromas. También hay una secuencia en un laberinto y Patoruzito recuerda a Dédalo, Ícaro y al Rey Minos. Es una muy linda reinterpretación del mito griego.

En las dos revistas de Isidoro que me compré, los conflctos tenían que ver con amarretadas del personaje para no pagar el rescate de su tío secuestrado o con deudas impagas a un quinielero. Apenas una escena en un casino, gran protagonismo del ángel bueno y el ángel malo, pero nada de negocios a lo grande con Cachorra o grandes recorridos de joda por la noche porteña (que es lo que todos recuerdan de Isidoro). En cambio, historias mínimas de un juerguista luchando con su conciencia que aún teniendo una fortuna a sus pies no puede evitar jugar a la quiniela.

Realmente valió la pena volver a engancharse con estas revistas. Lástima que la edición sea tan frágil, que a veces las tapas no tengan que ver con el contenido. Es increíble que después de todo lo que recaudó Patoruzito (la película) y de la nueva movida de llevar los personajes a Cartoon Network, el merchandising en el que menos invirtieron fue el de las historietas, que (creo) es el único que importa.

Uff... llueve, y le puse mucho limón a mi café.

viernes, julio 01, 2005

EL PAQUETE MISTERIOSO II

Resumen de lo sucedido: Golpearon la puerta de la humilde casa, la voz del cartero muy clara se oyó y Fabio corriendo y esquivando al gato fue a abrir. ¿Era la citación para jugar en Racing? No, era un paquete que el mismo se enviaba desde el futuro con varias historietas que creía perdidas.

Entre esas revistas había un par tituladas El Gaucho Carayá, y protagonizadas por un gaucho barbudo con un aire entre Jorge Cafrune y Horacio Guaraní. Se trata de un becado de la Universidad del Iberá, que viene a lo güenojaireh (a Buenos Aires, amigos castizos) para una investigación sociológica. Acompañado por su caballo Toribio y un yaguareté mimoso y hablador llamado Panuncio, va a parar a una pensión donde encuentra otros personajes estrafalarios: un portero siempre con la radio en la oreja, la caricatura de un guapo o tanguero, y otro señor pelado siempre de camisa. Hacia el final del segundo número aparece la pior es nada, la prienda del gaucho (ejem, la novia, amigos de otros lares) Merceditas, una güaina de minifalda, trenzas y remerita ajustada. Carayá también tiene un cuñao, el Heterfloro, que es una especie de Wimpy no tan astuto, que trata de pasar por porteño y a quien estafan más de una vez.

El guión escrito por Jorge C. Morhain tiene un poco de todo: parodia gauchesca al estilo Fontanarrosa, absurdo (un delincuente que se transforma en lo que sea, pero está desactualizado y se disfraza de colectivo demasiado antiguo o de policía de los años 30) y cierto tipo de comedia de sainete, con esos personajes caricaturescos de la pensión.

Ufaaaa... Siempre tengo a alguno pegándome con el dedo en el hombro porque hablo de los guionistas y no de los dibujantes. Cuando consulté con Morhain en las Jornadas sobre Historieta de la UP (en el futuro de este post, pero en el pasado de este momento presente) me dijo que habría que contactarlo a este tal R. Del Porto. Yo le comentaba que el trazo me parecía bastante cercano al de Crist, aunque ahora que lo pienso el estilo tiene bastante de Fontanarrosa en la manera de dibujar a las mujeres. Hay que acotar, y es un olvido gravísimo, que estas revistas son de los años setenta. O sea que las mujeres andan con esos zapatos de plataforma de corcho, minifalda, pestañas postizas. Del Porto retrata incluso los bolsos de onda hippie que se solían usar.

Otra cosa que tiene, típico de los setenta, es el despliegue absurdo de móviles de la televisión y camarógrafos. Se ven en todas las historietas de la época, sea en Larguirucho o en Bicho y Gordi. Parece que eran gente bastante molesta, o que eran bastante risibles. Creo que ahora han ganado un perjudicial lustre.

Morhain se reía cuando le recordé el personaje. Claro, el tipo escribió tantas cosas, que este es uno más en la lista. Parece que fue el intento de agregar algo más comercial dentro de una editorial que publicaba cuentos infantiles bastante horribles.

Acabo de terminar este mate cocido y voy por un café. Cuando vuelva probablemente estemos a mediados de Julio y sin embargo apenas habrán pasado unos minutos. Paradojas temporales que tiene el blog. Por lo menos este