vida comiquera by Fabio Blanco

viernes, julio 01, 2005

EL PAQUETE MISTERIOSO II

Resumen de lo sucedido: Golpearon la puerta de la humilde casa, la voz del cartero muy clara se oyó y Fabio corriendo y esquivando al gato fue a abrir. ¿Era la citación para jugar en Racing? No, era un paquete que el mismo se enviaba desde el futuro con varias historietas que creía perdidas.

Entre esas revistas había un par tituladas El Gaucho Carayá, y protagonizadas por un gaucho barbudo con un aire entre Jorge Cafrune y Horacio Guaraní. Se trata de un becado de la Universidad del Iberá, que viene a lo güenojaireh (a Buenos Aires, amigos castizos) para una investigación sociológica. Acompañado por su caballo Toribio y un yaguareté mimoso y hablador llamado Panuncio, va a parar a una pensión donde encuentra otros personajes estrafalarios: un portero siempre con la radio en la oreja, la caricatura de un guapo o tanguero, y otro señor pelado siempre de camisa. Hacia el final del segundo número aparece la pior es nada, la prienda del gaucho (ejem, la novia, amigos de otros lares) Merceditas, una güaina de minifalda, trenzas y remerita ajustada. Carayá también tiene un cuñao, el Heterfloro, que es una especie de Wimpy no tan astuto, que trata de pasar por porteño y a quien estafan más de una vez.

El guión escrito por Jorge C. Morhain tiene un poco de todo: parodia gauchesca al estilo Fontanarrosa, absurdo (un delincuente que se transforma en lo que sea, pero está desactualizado y se disfraza de colectivo demasiado antiguo o de policía de los años 30) y cierto tipo de comedia de sainete, con esos personajes caricaturescos de la pensión.

Ufaaaa... Siempre tengo a alguno pegándome con el dedo en el hombro porque hablo de los guionistas y no de los dibujantes. Cuando consulté con Morhain en las Jornadas sobre Historieta de la UP (en el futuro de este post, pero en el pasado de este momento presente) me dijo que habría que contactarlo a este tal R. Del Porto. Yo le comentaba que el trazo me parecía bastante cercano al de Crist, aunque ahora que lo pienso el estilo tiene bastante de Fontanarrosa en la manera de dibujar a las mujeres. Hay que acotar, y es un olvido gravísimo, que estas revistas son de los años setenta. O sea que las mujeres andan con esos zapatos de plataforma de corcho, minifalda, pestañas postizas. Del Porto retrata incluso los bolsos de onda hippie que se solían usar.

Otra cosa que tiene, típico de los setenta, es el despliegue absurdo de móviles de la televisión y camarógrafos. Se ven en todas las historietas de la época, sea en Larguirucho o en Bicho y Gordi. Parece que eran gente bastante molesta, o que eran bastante risibles. Creo que ahora han ganado un perjudicial lustre.

Morhain se reía cuando le recordé el personaje. Claro, el tipo escribió tantas cosas, que este es uno más en la lista. Parece que fue el intento de agregar algo más comercial dentro de una editorial que publicaba cuentos infantiles bastante horribles.

Acabo de terminar este mate cocido y voy por un café. Cuando vuelva probablemente estemos a mediados de Julio y sin embargo apenas habrán pasado unos minutos. Paradojas temporales que tiene el blog. Por lo menos este