vida comiquera by Fabio Blanco

jueves, julio 21, 2005


LOST IN THE COMIC

Pensé que ya tenía el método para leer Promethea 32 cuando recordé que José Villarrubia había telefoneado a Alan Moore para preguntarle cómo cornos había que leer el más mágico de los reviposters, información que después divulgó en su lista de correos dedicada a la obra del mago de Northampton.

Según entendí el método es parecido al que yo me había imaginado. Y bastante lógico si se tiene en cuenta que la mayoría del público no se imagina otra forma de leer un comic-book que desde la primera a la última página. Otra gente desafortunada (a la que uno siempre debería estar dispuesto a iluminar) ni siquiera sabe leer una historieta.

Perdón, estoy divagando. Si tienen en sus manos el número 32 de Promethea comiencen a leerlo desde lo que habitualmente es la primera página y sigan hasta el final, aunque tengan que girar la revista para leer algunas de las páginas. Ahora, un detalle: según la infinita sabiduría del dios Alan (¡bendito sea!) en la primera lectura solo debería seguirse el monólogo de Promethea y en la subsiguiente, las cápsulas de información que lo complementan.

En unos días intentaré ese método. Lo que no voy a hacer de ninguna manera es sacar los ganchitos de la revista y armar el poster.

No es tan difícil leer una historieta. En otra época le ponían un número a cada viñeta para que uno no se perdiera. Pero perderse en una historieta suele ser educativo, no solo para el lector, sino para el guionista o el dibujante novel que tiene que ubicar las viñetas de diálogo o las captions (recordatorias, decía HGO) para que la acción sea fluída.

Perdiéndose, uno también puede descubrir que los japoneses no están locos, sino que uno estaba leyendo un mangá de izquierda a derecha cuando está editado para que se lea en el sentido de lectura japonés.
Perderse es bueno. Perdete.