vida comiquera by Fabio Blanco

lunes, agosto 29, 2005


SHIGERU SHUGIURA

Así se llama uno de mis mangakas favoritos, a quien lamentablemente no he podido leer en algun idioma que yo sepa entender. Tengo un par de tomos dedicado a uno de sus raros personajes, un ninja que aplica la famosa técnica del kawarimi (vos pensás que atrapaste a un ninja y en realidad tiraste tu red o tus shuriken sobre un tronco o un plato de ravioles) que tanto se suele ver en el Kamui de Sampei Shirato. Pero este personaje va mucho más allá y se transforma en objetos, en animales o monstruos absurdos. A veces la transformación incluye al paisaje, y los personajes convertidos en estrellas de cine (James Dean, Elvis Presley) se mueven por un paisaje de western donde inopinadamente puede hacer su aparición la caballería.

Esas historias, por el estilo y los personajes me recuerda mucho al Pi-Pío de García Ferré y a las escenas multitudinarias que solía dibujar don Héctor Torino.

Que mal no acordarme el nombre del personaje, pero bastante hazaña fue descubrir el nombre de un autor al que solamente tengo en japonés. Todavía no he descubierto la identidad de los otros autores que sin embargo he disfrutado mucho siguiendo solo la secuencia de las imágenes: son parte de una colección publicada por la editorial que tenía Osamu Tezuka en los años sesenta (si no me equivoco). Por lo menos se llama Mushi, como el estudio de animación que Tezuka tuvo y perdió (estos pioneros de la historieta siempre con problemas financieros).

El otro autor identificado y que se convirtió en otro favorito es Chiba Tetsuya, famoso por su comic de boxeo Ashita no Jo (Joe del Mañana) pero que yo (por ahora) identifico con ejemplos de shojo manga anteriores al mas o menos reciente boom de guerreras mágicas. Una historieta como Mama No Viorin (El violín de Mamá) funciona tan bien que uno puede seguir fácilmente la trama sin siquiera entender el idioma. Estoy seguro que quienes disfrutaban en occidente de los comics de romances por la época en que apareció (finales de los cincuenta) lo hubieran disfrutado muchísimo.

Ayer, viendo un documental sobre la casi certera posibilidad de que haya no algunos, sino muchísimos mundos habitados, me sentí insignificante. No por la inmensidad del espacio, sino por la variedad de historietas que deben estar publicando en otros planetas y que no voy a ver nunca.

Pero si apenas podemos conocer una pequeña porción de los comics japoneses... ¿dónde vamos a conseguir comics extraterrestres? ¿los bajamos de internet?