vida comiquera by Fabio Blanco

martes, agosto 23, 2005



VALIENTE

Supongo que se viene el diluvio universal, porque sigue lloviendo. Tanto que incluso Warren Ellis se queja en su página por lo mismo. O sea que hay una lluvia continua, en Buenos Aires como en Escocia.
Por no desacomodar la inestable pila de comic-books que crece junto a mi cama fuí hasta la biblioteca y me traje uno de los libros de El Principe Valiente que tengo desde hace tiempo y que nunca leí. No son álbumes de historietas, sino las adaptaciones de Max Trell, que aparecían en la colección Robin Hood.

Bueno, tengo que decir que la prosa de Max Trell que también escribió historietas, no está nada mal, aunque se trate de una reescritura de Harold Foster.
Lo que resulta insoportable es el hecho de que las imágenes se vuelvan superfluas. Es decir, no están concebidas como ilustraciones, sino que es arte secuencial sin globos pero con sus propias reglas de lectura. Presentar diferentes cuadros de las páginas, incluso agregandole una leyenda al pie es criminal.

Mientras leía me veía en la paradójica situación de no querer mirar las hermosas ilustraciones de Foster, que dibuja una Galia Cisalpina bastante parecida a Arizona, y quedarme solo con el relato escrito. A la vez pensaba cual sería la solución de un diseñador con un poco más de tino para aprovechar mejor los cuadros de la historieta. Recordé esos libros de Bonanza, Rin-tin-tin (y también el Capitán Trueno) en los que se alternaba una página de texto con una página de historieta. El resultado era una novela completa con una historieta que leída en solitario quedaba bastante sosa. Pensé en algo parecido a como imaginaba los delirantes comics renacentistas del otro día. Una secuencia narrativa basada en la imagen, apoyada y significada por el texto, a la manera de His Name is... Savage!, la novela gráfica de Gil Kane. Pero no había tu tía: la única solución aceptable era dejar la historieta como estaba o concebir ilustraciones basadas en los momentos más dramáticos de la historia contada por Max Trell. Lo cual no sería muy divertido.

Lo divertido es ver al orgulloso Sir Gauvain tropezar con ropa tendida y caer sentado sobre un tacho de madera. O las escenas de la triste vida del gigante, tal y como éste se la relata a Val.

No está mal el libro. Pero como pasa con las adaptaciones fílmicas de los comics, se siente que falta algo. Falta esa cualidad intrínseca al relato secuencial. Creerse completo con la película, el dibujo animado o la adaptación a comics de un comic adaptado al cine es tan ingenuo como creer que se puede conocer al Che Guevara solo con ponerse uno la remera del comandante.

Hasta la historieta siempre! Aunque siga lloviendo...

1 Comments:

Anonymous El Señor Torres said...

Estoy totalmente de acuerdo

7:20 a. m.

 

Publicar un comentario

<< Home