vida comiquera by Fabio Blanco

jueves, septiembre 01, 2005


POTRZEBIE!

Un consejo para la gente que se muda de casa: no esperen tres años para desembalar todas las cajas, porque muchas de las historietas que están buscando en estantes y hemerotecas están todavía ahí donde las guardaron, muertas de risa.

Como no sigo mis propios consejos recién hace un par de días descubrí donde estaban mis reentapados de Cairo, los que traen las historietas de Tardi que tenía ganas de releer, además de Blake y Mortimer y Albertito de Chaland. Pero también, una de las revistas que recopilan varios números de la primera versión de Mad, la que venía en comic-book.

¿Por qué pasó Mad del comic-book al formato magazine que conocemos hoy? Básicamente por culpa del Código de los Comics (the comics code authority) un ente autoregulador que los editores yanquis inventaron atemorizados por el ataque de tipos como el senador Estes Keefauver y Herr doktor Frederick Wertham. Antes de que les cerraran las revistas, prefirieron establecer un reglamento de censura. Los que salían perdiendo con ese reglamento eran los comic-books de horror y crimen de la E.C. Comics.

Mad era el lugar donde tipos como Harvey Kurtzman y Wally Wood se divertían parodiando el cine (Shane, De aquí a la Eternidad), la televisión (Dragnet) y los comics (Superman, Wonder Woman), incluyendo desde siempre a los comics de la EC.
Destinada a vivir, Mad saltó de un formato al otro del mismo modo que los cineastas neoyorquinos de los años 20 se fueron a California escapando de los gorilas de Edison, que les saboteaban las funciones y les rompían los equipos.

Mañana sigo y cuento qué estuve leyendo, y como todo deriva hacia nuestras cotidianas preocupaciones comiqueras.
Taza vacía: me tomé mi Earl Grey.