vida comiquera by Fabio Blanco

domingo, noviembre 13, 2005


EL CIELO Y MI CABEZA

Buenos Aires se parece a ese episodio de Gastón en el que la temperatura comenzaba a subir en la redacción de Spirou. Los redactores andaban semidesnudos, envueltos en hojas de dibujo y notaban que algunos muebles de plástico habían comenzado a derretirse. No recuerdo por qué era que Gastón se había hecho cargo de la caldera... ¿Era para hacer una pizza gigante? Evidentemente necesito el flamente tomo integral GASTON 1 : 1957-1958 con todas las apariciones de Gastón en el Journal Spirou.
Por supuesto voy a necesitar muchos tomos más hasta llegar a la página que digo.

Leo la programación de Angouleme 2006 y espero que me dejen algún pedacito de Francia. El egoísta en mí que mira el Tele-journal en TV5, se la pasa repitiendo "las comiquerías noo... las comiquerías nooo...!!" mientras cientos de autos se queman en París, y el gobierno saca a la calle la versión gala de nuestra Guardia Urbana, pero con un touch de Darth Vader. Tres chic!

Hablando de galos, volví a leer uno de mis álbumes favoritos de Astérix: Astérix y los Normandos. Pensar que antes de hacerme vegetariano y por culpa de esta historieta comía todo tipo de carne con un poco de mermelada. Los normandos se hubiesen reído de mí, por Thor, porque parece que en el original, todas las comidas las hacen à la crème. Pero ya ven como siempre he sido una víctima de las malas lecturas

Otras manías provocadas por este álbum es decir que "hay mucho marmoleo en el ejército" cada vez que alguien se refiere a documentos por triplicado y creer que una novatada ideal es pedirle a alguien que busque "la llave del campo de tiro de la catapulta".

Creo que ya lo comenté alguna otra vez, pero Astérix y los Normandos fue el primer álbum que descubrí después haber disfrutado las ediciones argentinas de Editorial Abril y fue una hermosa transición, porque el último que había leído era El Combate de los Jefes.
O sea, había apenas otro título en el medio (Astérix en Bretaña) que leí un poco después y podía notar esa evolución del dibujo y de los personajes que se cristalizan en El Escudo Arverno.

Para mí, volver a ver a Vercingetorix arrojar sus armas a los pies del César, y la resolución de la trama hizo que siempre viera la cronología de álbumes dividida en dos partes: una que va de Astérix el Galo a Astérix Legionario y otra que comienza en El Escudo Arverno y llega hasta Astérix en Bélgica. Supongo que a la primera parte se le podría agregar el recopilatorio Astérix y lo nunca visto (horrible traducción de Astérix et la rentrée gauloise).

Claro, hay una tercera colección de la que ya renegamos bastante: los solos de Uderzo, entre los cuales se encuentra nada menos que (glup) Le ciel lui tombe sur la tête, un ataque xenófobo al cómic japonés representado por enemigos amarillos (!!!) y aliados seudo-norteamericanos. "El horror, el horror... "

Si, si, ahora parece que el cielo estuviera por desplomarse sobre Buenos Aires. Pero dejemos acá los comentarios meteorológicos: esto ya parece un discurso del alcalde de Champignac.
Me voy a comer un churrasquito con mermelada.