vida comiquera by Fabio Blanco

viernes, diciembre 23, 2005

NARKO

Al día siguiente, cuando me levanté, sentí acidez. Me tomé un vaso de bicarbonato y volví a recorrer mi cuarto de trabajo. Era un domingo por la mañana, una mañana limpia y bien iluminada. Bajé a la calle. Fui hasta la esquina por el diario. Osvaldo, el diariero, me saludó con veneración y mientras me daba el Clarín me dijo:
-- ¿Qué pasa con Narko, Hugo? No me gustó que perdiera a la princesa. ¿Por qué no hizo que por lo menos Narko pasara una noche con ella?
Narko es uno de mis héroes de historietas creados para la editorial de Felipito. Es un errante de la prehistoria, de antes que la Atlántida se fuera a pique. Recuerdo que cuando presenté el personaje de la serie, Felipito exclamó:
-- Lo felicito, Hugo. Narko es un nombre bárbaro, suena a narcótico. Y los lectores quieren eso: narcóticos. Se identificarán con Narko de entrada.
Me puse el Clarín bajo el brazo, saqué unos billetes.
Osvaldo esperaba una respuesta. Debe haber pocos canillitas como él. Se lee todas las revistas, sin excepción. Una vez me contó de chico ya tenía vocación de diariero. Todo lo que quería era leer, indiscriminadamente. Ahora había cumplido su aspiración. Tenía una parada y para no perder tiempo en otra actividad que no fuera la lectura había contratado a un jubilado para el reparto. Y ahí estaba, con sus cuarenta años, medio indignado por la mala suerte de Narko.
-- No te preocupés, Osvaldo. En el próximo episodio vuelve a aparecer la princesa. Pero que quede entre nosotros. Nadie se tiene que enterar.
Lo dejé contento, con una sonrisa de pibe. La primicia, tuve la impresión, le había cambiado el domingo, que es un día opaco y lúgubre como pocos. Pero no era cuestión de deprimirse. Todavía me faltaba la panadería, la docena de facturas.

(...)

Guillermo Saccomanno
Prohibido escupir sangre (Ediciones de la flor, 1984).