vida comiquera by Fabio Blanco

miércoles, marzo 08, 2006


BIZARRO BATMAN

Hace unos días tuve una charla telefónica muy copada con un periodista que preparaba una nota acerca de Batman. Mejor dicho, del Batman camp protagonizado por Adam West.
No me parece correcto ponerme a profundizar en el tema hasta después de que salga la nota, apenas quiero decir que me gustó descubrir a través de esa charla, que la serie tenía virtudes que no le recordaba. En cierto modo fue una reconciliación, porque pocos de los que nos enganchamos con Batman gracias a Frank Miller (Batman: The Dark Knight Returns; Batman: Year One, con David Mazzucchelli) no somos precisamente fanáticos de la serie del bati-repelente de tiburones.

[Pero después de todo Frank Miller está muy ocupado planeando que Batman le patee el culo a Osama Bin Laden, no creo que le importe si nos amigamos o no con Adam West]

Quizás porque me quedé pensando en eso, o porque estuve discutiendo con alguien como sería un comic al estilo pulp, me puse a leer un librito de bolsillo publicado por la editorial Columba, cuyo título completo es "Lo mejor del auténtico Batman". La traducción de Alfredo Grassi está muy bien, incluso conserva los nombres originales de Bruce Wayne y Dick Grayson. El maquetado es esa cosa horrible de globos de diálogo deformes y el rotulado mecánico habitual de los productos de Columba. Lo que es extraño, es que parece ser la edición nacional de otro libro de bolsillo aparecido por la misma época en Estados Unidos, no estoy adivinando, sino que es lo que deduzco por los datos de la segunda página. Hacía rato que aparecían comics en libros de bolsillo, como los de Peanuts. Incluso se trataba a veces de una selección hecha a partir de una recopilación más completa y cara de las tiras (al menos en el caso de las de Snoopy).

¿Ustedes quieren que diga de una vez que las historias son bizarras? Bueh, maso. Comienza con el origen, con Bruce Wayne decidiendo ser Batman a partir de ese murcielaguito de morondanga. Sigue una historia en la que un científico se pega un golpe en la cabeza y olvida en la calle un paquete que parece una caja de zapatos con muestra de un virus peligrosísimos. El lógico plan de Batman es buscar a tres ex-presidiarios que el doctor amnésico atendió en prisión, para que al verlos recupere la memoria. Lo que sigue es una historia en la que los tres ex-delincuentes completan su redención. Aunque hay un toque muy extraño, en el que no se entiende como, Batman y Robin usan el cañon del hombr-bala de un circo para llegar hasta una alta torre. Cómo hacen dos personas para introducirse por la única boca de un cañon y ser expelidos a la vez, no me lo pregunten a mí.

Las dos historias siguientes tienen algo en común: Bruce Wayne aparece mencionado inopinadamente como el posible alter ego de Batman. Siempre resulta demasiado raro lo facilmente engañados que resultan los delincuentes y los investigadores que tienen ocho mil pistas acerca de la identidad de Batman, Superman o Spider-Man y que sin embargo a la primera de cambio admiten que sus teorías no tenían valor.

Pero bueno, una de las historias comienza con el Joker robando cosas que no son valiosas: monedas de madera de una vidriera, joyas de fantasía, el dibujo de la Mona Lisa en un afiche.
Para Batman todo está muy claro: el Joker quiere que piensen que está loco... ¿PERO CÓMO? ENTONCES EL JOKER NO ESTABA LOCO?
Y... no, parece que el tipo se travestía de onda, a lo Marylin Manson.

Efectivamente, la historia sigue en un hospital psquiátrico que dudo que se llamara Arkham Asylum (según pueden ver en Wikipedia el nombre aparece por primera vez en 1974, cuando Denny O'Neill traía de nuevo al personaje a la oscuridad, para diferenciarse de la serie camp) en donde permiten a los locos vestirse como Newton, Washington o Cristóbal Colón. Incluso hay un tipo que se cree Batman y que ayudará en la vuelta de tuerca del final.

Otra historia tiene que ver con Batman y Robin tratando de contestar millones de cartas de sus fans y unos estafadores que quieren comparar su firma con la de Bruce Wayne. Ver a dos tipos corriendo en malla al correo y abriendo sobres no es mi idea de lo que hace un super héroe.

Uno suspira y se pregunta qué historias hubiese inventado Will Eisner de haber estado a cargo del personaje. Pero las tragedias agridulces, la carnadura humana de los personajes y las noches lluviosas es mejor buscarlas en The Spirit.

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Sí, de vuelta desde un cyber. Problemas con mi computadora y problemas con Blogger. Pero todo se resuelve. Permiso, tengo ganas de ir a casa a tomar un mate cocido.